El inicio de 2026 ha generado incertidumbre en muchas empresas respecto a una cuestión clave: qué Salario Mínimo Interprofesional debe aplicarse mientras no se aprueba el SMI de 2026. Ante la falta de un nuevo acuerdo, el Gobierno ha optado por prorrogar la cuantía del SMI vigente, una decisión con importantes implicaciones en la gestión laboral y económica de las organizaciones.
La prórroga del SMI proporciona estabilidad temporal, pero también obliga a las empresas a planificar costes, evitar incumplimientos y anticiparse a una posible subida retroactiva.
Marco jurídico de la prórroga del SMI en 2026
La prórroga del Salario Mínimo Interprofesional se ha formalizado mediante su publicación en el Boletín Oficial del Estado, ante la imposibilidad de cerrar el proceso de negociación con los agentes sociales antes del inicio del nuevo ejercicio.
Desde un punto de vista jurídico, el SMI fijado para 2025 continúa plenamente vigente desde el 1 de enero de 2026, y seguirá aplicándose hasta que se apruebe un nuevo Real Decreto que establezca la cuantía definitiva del SMI para 2026.
Es importante destacar que esta prórroga:
- No supone una congelación salarial.
- No elimina la obligación legal de respetar el salario mínimo.
- Garantiza continuidad normativa y seguridad jurídica en las relaciones laborales.
Para las empresas, este escenario ofrece un marco salarial claro y obligatorio, que debe aplicarse mientras se resuelve la negociación del nuevo SMI.
Implicaciones prácticas de la prórroga del SMI para las empresas
La principal consecuencia inmediata de la prórroga del SMI en 2026 es la obligación de garantizar que todos los salarios cumplen, como mínimo, con la cuantía legal vigente.
Esta exigencia afecta tanto a:
- Personas trabajadoras ya contratadas.
- Nuevas incorporaciones realizadas durante el año 2026.
En términos de gestión laboral, las empresas deben prestar especial atención a los siguientes aspectos:
- Revisión de contratos laborales para comprobar su adecuación al SMI prorrogado.
- Actualización de los sistemas de nómina y retribución.
- Control de riesgos laborales y sancionadores derivados de salarios por debajo del mínimo legal.
El incumplimiento del SMI puede dar lugar a sanciones administrativas, reclamaciones de cantidad y conflictos laborales, con impacto directo tanto en la economía como en la reputación de la empresa.
Planificación económica y posible subida retroactiva del SMI en 2026
Uno de los elementos más relevantes para las empresas es la posible retroactividad del futuro SMI de 2026. Siguiendo la práctica habitual de ejercicios anteriores, es previsible que la nueva cuantía tenga efectos desde el 1 de enero de 2026, aunque el Real Decreto se apruebe meses después.
Esto implica que las empresas deben anticiparse y planificar distintos escenarios de costes laborales. En este sentido, resulta especialmente recomendable:
- Incluir márgenes de contingencia en los presupuestos de personal.
- Analizar el impacto de una eventual subida del SMI en sectores con salarios ajustados al mínimo legal.
- Evaluar el posible efecto arrastre sobre otras categorías profesionales y escalas salariales.
En sectores intensivos en mano de obra o con un elevado número de personas trabajadoras con retribuciones próximas al SMI, una subida retroactiva puede tener un impacto significativo en la estructura de costes empresariales.
Recomendaciones para una correcta gestión laboral del SMI
La prórroga del SMI en 2026 no es un elemento aislado. Esta referencia salarial incide en múltiples ámbitos de la relación laboral, como:
- Bases de cotización a la Seguridad Social.
- Límites de compensación y absorción salarial.
- Contratos a tiempo parcial.
- Determinadas ayudas, incentivos y beneficios vinculados a ingresos mínimos.
Ante este escenario, resulta aconsejable que las empresas:
- Revisen sus políticas salariales y estructuras retributivas.
- Coordinen sus decisiones con asesoría jurídica y laboral especializada.
- Establezcan protocolos internos de seguimiento de cambios normativos.
Una gestión proactiva del SMI permite reducir riesgos, evitar contingencias económicas imprevistas y reforzar la seguridad jurídica en la gestión de las personas trabajadoras.
Conclusión: cómo afecta la prórroga del SMI a las empresas en 2026
La prórroga del Salario Mínimo Interprofesional hasta que se fije la cuantía correspondiente a 2026 proporciona estabilidad temporal, pero exige planificación, control y anticipación por parte de las empresas.
Respetar el SMI vigente, prever una posible subida retroactiva y adaptar la política salarial son elementos clave para afrontar este escenario con solvencia. Las empresas que integren la prórroga del SMI en su estrategia laboral estarán mejor preparadas para cumplir la normativa, proteger su estructura de costes y evitar conflictos laborales.
En definitiva, la prórroga del SMI mantiene de forma temporal el marco retributivo vigente, obligando a las empresas a realizar una adecuada previsión de costes y a respetar los derechos salariales de las personas trabajadoras.

Paula Jiménez, abogada laboralista en CASADELEY


